Aún nos queda algo de tarde.
A veces siento destellos muy finos de luz emanar de entre mis poros. Sucede a menudo cuando el lobo reniega del viaje.
Las partículas, suspendidas a escasos centímetros de mí, brillan como desafiándome a que las alcance.
Confieso que no podría avanzar entre ellas sin sentir sus ínfimos roces sobre mi piel.
Suspiro de alivio desde el otro lado: es sólo sangre...
"La liberación parte desde la mente...". Ha venido diciendo una voz en mi interior por muchos años.
Hoy, cuando es la incertidumbre la que me mantiene en el camino y a la vez la misma que me hace querer claudicar, siento que no importa qué tan lejos o cerca esté del final del mismo.
El "darse cuenta" requiere de un descanso junto al fuego...
Cuando he recolectado la mitad de la leña; me pregunto si alguna vez tuve algo de lumbre conmigo...